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La composición y destino del universo

 

La expansión del universo no puede imaginarse como la expansión de la materia por el espacio, como un centro del que se alejan todas las galaxias. Debe imaginarse como un ensanchamiento del espacio que no tiene centro ni bordes, de forma que si nos desplazamos de un punto a otro no vemos ninguna diferencia de esa expansión, no hay un punto especial desde donde el universo se esté expandiendo. Debemos imaginar el espacio como una malla en la que se ensancha la red.

 

Figura 1:Ejemplo de expansión

Esta expansión puede ser interpretada dentro del concepto de la teoría del Big-Bang, la gran explosión. La singularidad del Big-Bang fue predicha en la teoría de la Relatividad de Albert Einstein, y fue confirmado en 1965 con el descubrimiento de la radiación de fondo de microondas. Se dieron cuenta de que de todas las partes del cielo nos llega una radiación, una radiación térmica de cuerpo negro a 3K. La radiación cósmica de fondo nos muestra que la expansión debe interpretarse como que el universo tiene una edad finita, empezando su expansión a partir de un estado mucho más denso y caliente del actual. Toda la materia presente en el universo estaba concentrada en  un volumen mucho más pequeño, de forma que se ha ido expandiendo desde un principio.

Era de esperar encontrar esta radiación cósmica de fondo, puesto que en el pasado el universo estaba caliente y toda la materia, que hoy en día nos forma a nosotros, estaba en equilibrio termodinámico en contacto con la radiación, también en equilibrio termodinámico, estando presente desde esos momentos primitivos hasta la actualidad. A medida que el universo se expande, esta radiación se va diluyendo y corriendo hacia el rojo, pudiéndose medir detalladamente con misiones espaciales como COBE y WMAP,  comprobándose que coincide exactamente con la predicción del espectro de cuerpo negro.

 



Figura 2: distintas mediciones de la radiación de fondo.

 

Figura 3: espectro de la radiación cósmica de fondo.



La Teoría de la Relatividad General nos dice el comportamiento de la materia en el universo bajo la acción de la gravedad. Esperamos que un universo lleno de materia tienda a frenar esa expansión debido a que esta se atrae a sí misma. Si esta expansión se frena dependerá de la cantidad de materia que hay y de la fuerza de gravedad que produce. Para conocer en qué modelo de universo nos encontramos necesitamos saber el valor de la densidad de la materia y compararlo con su valor crítico. Hace cuarenta años se descubrió que el universo contiene dos tipos de materia. En 1970 los astrónomos descubrieron en galaxias que debería existir otro tipo de materia invisible y detectable sólo por los efectos de su propia gravedad. Esta materia se denomina materia oscura. Al no poder conocer de manera exacta la densidad de materia  del universo, no podemos saber en que tipo de universo estamos, pero midiendo la desaceleración de la expansión, su evolución, podemos obtener mucha información.

La manera de hacerlo es ver si hay desviaciones en la ley de Hubble.

 



Figura 4: Ley de Hubble

Una manera de medir estas desviaciones es mediante el cálculo muy preciso de distancias a galaxias, en concreto a supernovas de tipo Ia de estas galaxias, con una velocidad radial de recesión cercana a la de la luz (galaxias jóvenes) y relacionándola con el brillo de su supernova, es decir su distancia.

Teniendo en cuenta que el ritmo de expansión actual  es el mismo para todos los modelos de universo y que viene dado por la constante de Hubble, H, podemos estudiar cómo ha sido la evolución de la expansión en el pasado, comprobar cómo ha sido la aceleración, y ver la desviación de la ley Hubble de estas galaxias tempranas y lejanas a alto redshift.

 



Figura 5: posibles modelos de universo en expansión

En un universo cerrado hay más gravedad y por tanto más desaceleración, entonces una galaxia que se aleja de nosotros a velocidad fija, en el pasado se alejaba más rápidamente. Como la velocidad de la luz es constante, la luz viaja en un tiempo menor   recorriendo también una distancia menor, de forma que la supernova de la galaxia debe estar más cerca de nosotros y tiene que ser más brillante a luminosidad fija a alto redshift. En un universo abierto debería ser más débil.

Se observa que las supernovas son todavía más débiles que en el caso de un universo abierto o vacío. Esto significa que las supernovas están más lejos y que el universo se está acelerando.

Otras mediciones han encontrado lo mismos resultados. Las observaciones de las pequeñas perturbaciones de la radiación cósmica de fondo también muestran evidencias de la aceleración de la expansión.

Según la teoría de la Relatividad de Einstein la expansión no sólo se produce por la masa y la energía si no también por la presión.

Las zonas más frías y más calientes del universo, además de la presión, hacen que la gravedad no sea la misma en todas partes debido a que no poseen la misma energía. La teoría de Einstein admite una energía de vacío que genera una presión negativa, equivalente a la presión positiva que genera un gas dentro de un bote, generando una gravedad repulsiva pudiendo inducir la aceleración de la expansión. El universo además de contener materia ordinaria o invisible debe contener otra componente como energía ''oscura'' que tiene una presión negativa causando una aceleración. La energía oscura que podría ser esta energía de vacío, se genera continuamente. Esto implica que en el pasado la energía de vacío debió ser menos y en un futuro aumentará estando la expansión dominada por ella.



Figura 6: Diagrama de la expansión del universo

En el pasado el universo se desaceleraba por la atracción gravitatoria pero llegó un momento en el que la energía de vacío apareció, comenzando la expansión. No se sabe la naturaleza de la energía de vacío, aunque una posible explicación se piensa que tiene que ver con la pérdida de energía de los fotones emitidos en los primeros instantes del universo hasta nuestros días, por el aumento de su longitud de onda (en el pasado eran rayos gamma y hoy son microondas). Se podría pensar que esta pérdida de energía tiene que ver con esa continua creación de energía de vacío y por tanto, con la expansión acelerada. Pero esto no es más que una suposición.

Actualmente la composición del universo aproximadamente es de un 4% de materia común, la que conocemos. Un 22% materia oscura y un restante 74% de energía oscura.

En el futuro el universo será mayoritariamente energía de vacío, siendo la materia común un porcentaje ínfimo.

La energía de vacío está uniformemente repartida por todo el espacio y es sólo detectable al medir el universo en su totalidad.

Se espera en el futuro con medidas más precisas de las pequeñas variaciones de temperatura de la radiación de fondo de microondas, poder encontrar una respuesta plausible sobre la naturaleza de la energía oscura como energía de vacío que justifique esta aceleración.

Referencia:

Charla del 30 de noviembre de 2005 sobre 'La composición y destino del universo' en el salón de actos de la Facultad de Biológicas de la UAM por Jordi Miralda Escudé (IEEC).

Ilustraciones:

Figura 2: http://map.gsfc.nasa.gov/m_ig/030644/030644.html
Figura 3: http://map.gsfc.nasa.gov/m_uni/uni_101bbtest3.html
Figura 3: 
http://www.bramboroson.com/astro/apr29.html
Figura 5: http://www.spacetelescope.org/images/html/opo9919k.html
Figura 6:
http://www.uam.es/centros/ciencias/charlascoloquios/2005/noviembre/noviembre30.htm

 

Laura F. Gil Martínez

  

(c) 2006 Agrupación Astronómica Complutense