Principalmente son tres los tipos de telescopio que existen: telescopios
refractores, telescopos reflectores o Newton y telescopios
Schmidt-Cassegrain.
A continuación veremos las diferencias de
cada uno de ellos así como sus ventajas e
inconvenientes para la observación.
REFRACTORES
Telescopios
construidos alrededor de una lente-objetivo -generalmente
compuesta por dos piezas- situada en el extremo
de un largo tubo. El objetivo concentra la luz en
un punto de la parte opuesta del tubo, a una distancia
determinada (distancia focal) en el que se sitúa
el ocular que proporciona los aumentos.
El
principal problema de estos telescopios es la aberración
cromática o perturbación del color,
la cual presentaban los primeros telescopios como
los empleados por Galileo Galilei para sus observaciones.
Para resolver la perturbación del rojo y
el azul se ideó un objetivo cromático
compuesto por dos lentes, una biconvexa de vidrio
poco denso y otra plano-cóncava con vidrio
de mayor densidad, que obliga a las longitudes de
onda del rojo y el azul a converger en el mismo
punto.
Para
corregir la aberración en el verde se usan objetivos
apocromáticos, de tres lentes.
Aun
así estos métodos no eliminan completamente
este problema.
Además la lente
de los refractores tiene un tallado difícil, lo
que hace que sean bastante caros, es dificil por
ello encontrar en el mercado refractores de aberturas
superiores a 150mm. Son telescopios recomendados
para observación planetaria debido al contraste
de imagen que ofrece.
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Esquema de un refractor |
Refractor de 150 mm.
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REFLECTORES
Este tipo de telescopio
fue inventado por Isaac Newton en 1672, de ahí
que también se conoce a los telescopios reflectores
como newtons o newtonianos. Newton trataba de
encontrar una solución a la aberración
cromática de los primeros telescopios refractores.
Estos telescopios emplean dos espejos, uno cóncabo
como espejo primario situado en el fondo del tubo
el cual refleja la luz captada sobre otro espejo
secundario, más pequeño e inclinado
45º respecto al primario, que desvía
la luz hacia un lateral en el que se situa el
ocular.
Su coste a igual abertura con respecto a los telescopios
refractores es considerablemente inferior y son
telescopios carentes casi por completo de aberraciones
cromáticas.
Por contra presentan una ligera pérdida
de contraste y brillo con respecto a los refractores
(siempre comparandolos a igual abertura). También
se pueden producir turbulencias en el interior
del tubo debido a la diferencia de temperatura
entre el tubo y el lugar donde nos encontremos.
Estos telescopios necesitan además colimación
periódica de la óptica.
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Esquema
de un reflector |
Reflector
de 200 mm.
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SCHMIDT-CASSEGRAIN
El primer esquema
de este telescopio fue creado por Jacques Cassegrain (1652-1712) y construido por primera vez por el alemán Berhard Schmidt
en 1932. Emplea un espejo principal cóncavo que
recoje la luz y la refleja en un espejo secundario
convexo, la luz es enviada por éste al ocular
a través de un orificio existente en el centro del
espejo primario. Una lámina frontal o lente correctora
se encarga de "adaptar" la luz entrante a la geometría
del espejo principal.
Las principales ventajas de estos telescopios son
que a igual abertura y distancia focal tienen un
tamaña mucho menor que los anteriores. Son
más manejables, menos pesados y ofrecen unas
prestaciones superiores aun siendo la obstrucción
central de estos telescopios superior a las de los
reflectores. También al tener el tubo cerrado
no dan problemas de turbulencias como los newtons.
La desventajas son el precio y la formación
de vaho en la el cristal que cierra la entrada del
tubo, lo cual se resuelve con calentadores o mantas
antivaho.
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Esquema Schmidt-Cassegrain |
Maksutov-Cassegrain de 130mm |