LO
MÁS BÁSICO
(Por
Leonor Ana Hernández, presidenta AAC)
Para el astrónomo
principiante, el adquirir un equipo óptico
no es indispensable. Para realizar tus primeras
observaciones en el cielo bastará con un
cuaderno y un lápiz para registrar y dibujar
todo lo que observes; una linterna con luz roja,
que puedes conseguir colocando un simple celofán
o globo de color rojo; un planisferio o un mapa
celeste, bebida caliente, el abrigo necesario (ya
que la inmovilidad durante mucho rato acentúa
la sensación de frio) y sólo tus ojos
como herramienta principal.
Así pues,
es preferible que aprendas a ver el cielo sin ningún
tipo de instrumento o como mucho con unos prismáticos
y dejes el telescópio para más adelante.
Hay diferentes maneras de llevar a cabo una observación
astronómica:
La más sencilla no requiere equipos ópticos
y es bastante relajada. Así tenemos las lluvias
de estrellas, la identificación de constelaciones
y objetos de la Vía láctea como cúmulos,
alguna galaxia, y los movimientos de la Luna y los
planetas. Con unos prismáticos además
se pueden ver ricos campos estelares de distintos
colores, la superficie lunar, la ocultación
de estrellas, cometas, los movimientos de los satélites
de júpiter y muchas cosas más. El
telescopio ya requiere algo de experiencia.
Uno de los mejores
consejos, sobre todo si estas empezando, es buscar
alguna agrupación astronómica cercana
a tu zona y te aproveches de la experiencia de los
demás para aprender de todo un poco, además
de ir viendo distintos tipos de telescópios,
prismáticos y oculares por si en un futuro
te animas a comprarte alguno.
SALIMOS
A OBSERVAR
Es bueno consultar el parte meteorológico
para evitar las sorpresas. Una vez tengamos preparado
el material básico hay que buscar un lugar
apartado de la contaminación lumínica
de las ciudades, que nos limita la visibilidad de
la tenue luz de los astros. Intente ir siempre acompañado,
no salga sólo (también a la vuelta),
sobre todo si viaja en coche y el trayecto es demasiado
largo pues el sueño aprieta (y con la calefacción
más). El lugar ideal es el campo o la montaña
(cuanto más alto sea mejor, para evitar las
capas de contaminación atmosférica)
los lugares con poca humedad y horizontes despejados.
Evite las ciudades, sobre todo observar desde ventanas
o balcones abiertos pues la turbulencia que origina
el calentamiento del suelo durante el día
estropea las imágenes sobremanera.
EL MOTIVO
DE LA LUZ ROJA
Cuando estamos en mitad del campo lejos de la ciudad,
nuestros ojos se empiezan a acostumbrar a la oscuridad
dilatando las pupilas al máximo. Uno se maravilla
con la cantidad de objetos brillantes que puede
ver. Si de repente alguien enciende una luz amarilla
o blanca como la de un flash o una linterna normal,
ésta nos ciega temporalmente y nos vuele
insensibles a los objetos débiles, requiriendo
otra previa adaptación a la oscuridad que
nos podría llevar entre diez o veinte minutos.
Los astrónomos utilizan linternas de luz
roja porque los ojos son poco sensibles a esta luz
y no nos deslumbra. Se puede comprar un led o simplemente
colocar un poco de celofan rojo.
Conviene buscar lugares alejados de las carreteras
pues el repentino destello del faro de un coche
ocasionaría lo anterior. Esto va dirigido
sobre todo a aquellos que se incorporan posteriormente
al lugar de observación y no apagan los faros,
hay que acercarse con las luces de posición
para no molestar ni deslumbrar a nadie, pues estropearíamos
su trabajo e incluso provocaríamos dolor
de ojos.
PARA EVITAR DECEPCIONES
Muchos principiantes
tienen una errónea idea de lo que van a ver
a través de los telescopios. Para empezar
la mayoría de las imágenes de los
astros son débiles, pequeñas, poco
contrastadas y se perciben en blanco y negro. Fomentan
esta decepción las imágenes fotográficas
de las revistas astronómicas, frutos de la
ampliación de la imagen y las técnicas
fotográficas tricolor. Uno no debería
ir a observar condicionado por esto, sino pensar
que va a disfrutar de uno de los espectáculos
más hermosos que nos ofrece la naturaleza;
la astronomía es una actividad paciente y
relajada. Algo tan común como pensar que
el mejor momento para ver la luna es cuando esta
llena hace que uno se decepcione de lo que ve. Por
ello nunca dejaremos de recordar que lo mejor es
buscar una asociación de astronomia y que
formule todas las dudas y preguntas que necesite,
siempre será bien recibido. Ante todo hay
que acostumbrarse a adecuar el ojo a imágenes
poco contrastadas. Ven más y mejor los ojos
de un astrónomo con muchos años de
observación que alguien que empieza, asi
que no hay que desesperar.
EL ABRIGO, LA COMIDA, ACCESORIOS Y COCHES
Cuando se va
a observar siempre se confía uno, y al final
se acaba pasando frío. Nunca está
de más llevar ropa de abrigo de sobra, siempre
hace más frio que al salir de casa, sobre
todo si vamos a la montaña. En verano no
está de más una chaqueta o jersey
y en invierno es imprescindible, pues se puede alcanzar
temperaturas cercanas a los 0 grados. Habra que
llevar guantes, gorro o pasamontañas, dos
pares de calcetines, botas, pantalones que no sean
vaqueros (de pana a ser posible), jerseys de lana
y abrigo. Hay quien incluso opta por un traje de
esquiar.
Se agradecen bocadillos y bebida caliente, ésta
sobre todo para las noches frescas. Lo mejor es
un buen termo de colacao o simplemente leche, pues
el café, aunque quita el sueño a la
larga nos baja más la temperatura y si la
noche es larga puede cansarnos antes de tiempo.
Si disponemos de coches suficientes podemos añadir
algunos accesorios como mantas, esterillas, colchonetas
o tumbonas para las lluvias de estrellas y las observaciones
cenitales asi se podrá mirar hacia arriba
durante horas cómodamente, mesa y silla para
tomar notas y consultar atlas, cuaderno y lápiz
(el bolígrafo o rotulador puede no funcionar).
Es recomendable tener el coche puesto a punto sobre
todo si se hacen largos desplazamientos, para no
quedarnos tirados. Es de mucha utilidad un móvil
por si necesitamos ayuda (el frio puede acabar en
el motor). Ojo con la calefacción, siempre
tendemos a ponerla a la vuelta a toda caña
las noches de invierno y es lo peor para que apriete
el sueño. Y recordad siempre: “al llegar
al lugar de observación poned las luces de
posición si no se llega el primero”.
MATERIAL
ASTRONÓMICO
Se puede empezar
con un planisferio o prismáticos, pues para
iniciarse no es indispensable un telescopio. Para
completar la información del planisferio
se recomienda un buen libro guía o cartas
celestes que se pueden conseguir en cualquier agrupación
o comprándolas en tiendas especializadas
en tema astronómico.
PRISMÁTICOS
Son los más
recomendados para iniciarse en astronomía;
además de ser la opción más
barata y dar unos estupendos resultados, siendo
a veces más indispensable que un telescopio.
Los más recomendados para astronomía
son de 7X50. La primera cifra indica los aumentos
y la segunda el diámetro de la lente en milímetros.
Para saber si unos prismáticos son buenos
para astronomía debemos realizar una simple
división: el diámetro entre los aumentos.
El resultado debe ser o aproximarse a 7, que es
el tamaño medio en milimetros que alcanza
la pupila en la oscuridad, de otra forma perdemos
luz y se vuelve inestable la imagen. Son buenos
también los 10X60 y los 11X80. Con excesivos
aumentos por la noche nos costara “encontrar”
la imagen y el cansancio nos vencerá si no
utilizamos un trípode que los sujete.
Son ideales para ver grandes campos estelares, la
luna, nebulosas, cúmulos y muchas cosas más.
El Sol nunca debe mirarse sin protección
de algún filtro (siempre proyectaremos la
imagen sobre un papel) y mucho menos con prismáticos
o telescopio.
TELESCOPIO
No es imprescindible
pero si se tiene hay muchas cosas que se pueden
hacer con él. La mayoría de las veces
no se le saca el rendimiento que se merece muchas
veces por desconocer sus posibilidades o por que
directamente nos venden verdaderas castañas.
Es muy fácil engañar a alguien que
se inicia pues uno se deja llevar por el tópico
de los aumentos y no va bien informado a la tienda.
Desconfía de los vendedores que hablen de
aumentos, lo que importa es el diámetro y
la focal. También son importantes los oculares
que tenga, los que vienen con el telescopio no suelen
ser de calidad y dan imágenes malas. Otro
inconveniente es que los buscadores que llevan son
pésimos y llegan a decepcionar al usuario
que acaba cansando y abandona la búsqueda
de los objetos, dedicandose sólo a ver la
Luna; este accesorio es fundamental y tiene que
ser luminoso, los que venden incorporados al telescopio
suelen ser demasiado oscuros.
Otro accesorio importante es el trípode-montura.
Debe ser estable y que no se mueva con el viento,
curiosamente cuando se trabaja con aumentos cualquier
leve brisa se aprecia en la imagen como un vaivén
molesto. Si las patas son extensibles, mucho mejor
pues es necesario nivelar el telescópio.
Si la montura es ecuatorial podremos mover el telescopio
en los dos ejes necesarios para que la imagen no
se mueva, si no la rotación de la Tierra
hará que la perdamos del campo de visión,
haciendo incluso imposible la fotografía
de exposición.
Los oculares que dan al comprar el telescopio no
suelen ser de buena calidad y es una herramienta
indispensable. Merece la pena comprar por separado
un pequeño juego de éstos a ser posible
de 1 pulgada y ¼ cuya óptica mejora
sobremanera la imagen obtenida además de
ser más cómodos de usar. Las lentes
barlow no merecen mucho la pena, aunque aumentan
la imagen la vuelven borrosa y oscura. Las realmente
buenas son caras. Los telescopios tienen un límite
para aumentos, aunque se pueden meter los que se
quiera no merece la pena hacerlo porque se pierde
la imagen. “La regla de oro es que los aumentos
no superen el doble del diametro del objetivo expresado
en milimetros”. Para saber los aumentos que
nos proporciona cada ocular se divide la focal del
telescopio en milímetros por la del ocular
(ésta viene en milimetros en el mismo ocular)
y así un telescopio de 1 metro (1000mm) con
un ocular de 6mm nos da 166 aumentos que es el maximo
recomendado de aumentos para un telescopio de 80
mm de diámetro.
Otro dato a tener en cuenta es la relación
focal que define la luminosidad del telescopio.
Se obtiene dividiendo la distancia focal del objetivo
por el diámetro de éste y se expresa
por f/ seguido de un número. Los telescopios
muy luminosos tiene relaciones focales bajas como
f/4 (para ver nebulosas) mientras que los que tienen
f/15 son oscuros y aptos para objetos luminosos
(como planetas). Otro factor importante es el poder
de resolución: a mayor diámetro del
objetivo mayor capacidad para separar dos puntos
próximos (como estrellas dobles).
No está de más un juego de filtros
también para las observaciones de la Luna
y planetas, ayudan a realzar contrastes y borran
destellos desagradables.
Sea cual sea el tipo de telescopio que se tenga
siempre hay que tener en cuenta: no poner los dedos
sobre las lentes ni espejos, evitar limpiar éstos,
proteger el telescopio del polvo, evitar los cambios
bruscos de temperatura para proteger las lentes
y espejos de las condensaciones, ventilarlo todo
lo posible antes de recogerlo y taparlo.
TRUCOS
PARA OBSERVAR
SOL- En primer
lugar recordad que nunca hay que mirar al Sol directamente
y mucho menos através de prismáticos
o telescopio. ¡Evite daños a sus ojos!
Hay que asegurarse de que hemos puesto algún
tipo de filtro en el objetivo. Para localizar el
Sol con el telescopio o prismáticos hay que
apuntar el tubo al Sol vigilando la sombra que proyecta
en el suelo, cuando la sombra sea mínima
y no alargada yá esta en el ocular. Hay que
tener cuidado con el buscador y tenerlo tapado pues
también recoge la luz y podria quemarnos
el cuello, cara... Si aplicamos un ligero vaivén
en el tubo se apreciarán mejor los pequeños
detalles finos de su superfície y lo veremos
proyectado sobre una cartulina.
LUNA- Si lo
que quiere es NO observar la Luna, evite la fase
de luna llena, pues su resplandor imposibilita o
empeora la observación de la mayoria de los
objetos. El peor enemigo del observador son el viento
y la luz lunar. Si está en fase creciente
se pondrá pocas horas después de anochecer
y si está en menguante saldrá unas
horas antes de amanecer (este cuarto es más
oscuro), pero en fase llena la tendremos toda la
noche y ni si quiera merece la pena verla porque
la sensación de relieve desaparece.
Para la observación planetaria no importa
en que fase se encuentre la luna pues brillan suficiente
como para que la luna estorbe.
Para empezar
se recomienda poner primero oculares de poca potencia
que ofrezcan grandes campos para localizar los objetos
más débiles, después podemos
pasar a aumentos mayores.
Los observadores miopes pueden prescindir de sus
gafas corrigiendo el enfoque, los astigmáticos
deberán observar siempre con sus gafas.
Se recomienta también observar através
del ocular con los dos ojos abiertos para evitar
la fatiga ocular e ir alternando los ojos en la
observación.
Para los objetos débiles o demasiado cercanos
a otros más luminosos se emplea la técnica
de desplazar dicho objeto luminoso fuera del campo
del ocular, manteniendo su borde tangente al campo.
También es de mucha utilidad usar la técnica
de la visión indirecta. El ojo tiene receptores
para el color (conos) y para la luz (bastones).
Por la noche en ausencia de luz los conos no detectan
color y los bastones que se localizan en la periferia
del ojo (fuera del eje óptico) comienzan
a trabajar, por eso se ven más estrellas
indirectamente que de manera directa.
Si en una noche de observación nos encontramos
con varios telescopios tendremos que evitar que
queden demasido cerca unos de otros para no estorbar
a nadie, pues las patas de los tripodes no se ven
bien en la oscuridad y es fácil tropezarse.
Si no esta motorizado el telescopio recuerda: a
mas aumento más rápido se desplazará
la imagen en el ocular, debido a que se acusa la
rotación del planeta con más fuerza.
Utilizar estrellas brillantes de referencia para
encontrar objetos que no se vean con el buscador,
para ello es indispensable que tengamos alineado
el tubo del telescopio con éste sino será
imposible su caza.
Resulta muy útil calcular distancias angulares
en el cielo. Podemos utilizar nuestra propia mano
extendiendo el brazo con los dedos separados: la
distancia angular entre el pulgar y el meñique
es de unos 20º. Ahora cerramos la mano y dejamos
extendido el pulgar, la distancia entre el extremo
del pulgay el nudillo del meñique es de 15º.
Seguimos con el brazo extendido y tenemos que el
grueso del pulgar representa 2,5º aproximadamente.
El diámetro de la luna llena tiene 30’
al igual que el sol.
Recuerda que en los meses de verano las noches son
muy cortas y en invierno, aunque frias, son más
largas.